Construimos lugares donde la vida es mejor.
Quiénes somos
Creemos que un edificio puede cambiar la vida de quien lo habita. Con esa convicción llevamos 19 años construyendo: sin prisa, sin atajos, haciéndolo todo en casa, como se hacen las cosas que están destinadas a durar. No trabajamos para el próximo trimestre. Trabajamos para poder prometer algo que pocos en esta industria pueden prometer: vamos a estar aquí cuando nos necesites, dentro de diez años, dentro de veinte.
Esto es lo que creemos y lo que estamos dispuestos a pagar por creerlo:
- 1.
Integración vertical
Un solo grupo, toda la cadena.
No subcontratamos nuestras convicciones. GDC es un grupo verticalmente integrado que controla cada eslabón de la promesa: Brag, nuestro despacho de arquitectura diseña; GDC Desarrollos desarrolla; GDC Constructora construye; More fabrica acabados a la medida de cada cliente; Brocavalúos valúa con registro y rigor de perito; GDC Inmobiliaria comercializa; GDC Rentas administra el patrimonio; y GDC Perú, nuestra desarrolladora y constructora en Lima, lleva esta misma manera de hacer las cosas fuera de México. Cuando todo se hace en casa, la calidad no depende de terceros: depende de nosotros. Y por eso podemos responder por ella.
- 2.
Permanencia y nobleza en el diseño
El diseño no es un acabado. Es la razón del edificio.
Un edificio se vende una vez, pero debe vivir más de cien años. Diseñamos para el siglo, no para el folleto. Por eso nuestras fachadas se construyen con materiales que envejecen con dignidad —piedra, concreto aparente, ventanas de piso a techo— y no con acabados que se ven bien el día de la entrega y mal a la primera década.
Adentro, la misma convicción: espacios de mayor altura y carpinterías de mayor calidad, proporcionadas a esa altura, porque un gran espacio con detalles pobres es una promesa rota. Cuando el buen diseño cuesta metros vendibles, elegimos el diseño. Nuestros edificios no compiten en precio por metro cuadrado: compiten en cómo se siente vivir adentro.
- 3.
Relación durable
Nuestra relación con el cliente empieza en la entrega. No termina ahí.
Cualquiera atiende bien antes de firmar. Nosotros medimos nuestro servicio por lo que pasa después: cuando hay un problema, damos la cara, lo resolvemos y respondemos aunque hayan pasado años.
Vendemos una sola vez a cada cliente, pero queremos que nos compre tres veces en su vida — y que sus hijos también.
- 4.
Espacios para florecer
El arte de vivir habita nuestros edificios.
Creemos que un edificio bien diseñado es, en sí mismo, una obra de arte. Pero un edificio no está completo hasta que da lugar a la vida entera de quienes lo habitan: espacios para el arte y la cultura, para la lectura y la música, para la buena cocina, para los jardines, para disfrutar a la familia y a las mascotas. Por eso cada proyecto de GDC colabora con artistas, impulsa a creadores emergentes y abre lugares donde la vida cotidiana puede florecer. No es filantropía ni marketing: es la convicción de que la belleza, la cultura y la convivencia son parte de vivir bien, y que una desarrolladora tiene el privilegio y la obligación de darles muros, plazas y escenarios.
- 5.
Crecimiento con serenidad
Crecemos con fuerza, pero siendo dueños de nuestro destino.
Hemos crecido orgánicamente, con nuestro propio dinero en México, en Perú, en Estados Unidos, donde sea que construimos. Preferimos el crecimiento sólido al crecimiento apalancado y frágil, porque construimos para el muy largo plazo. Y cuando un modelo de negocio requiere financiamiento, lo acotamos a ese negocio; jamás compromete al grupo ni decide la calidad de una obra. Ningún banco y ninguna prisa financiera ha determinado jamás cómo se termina un edificio GDC, ni lo hará. Nuestra única deuda real es con quien va a vivir en él.
Nuestra medida de éxito
No es cuántos metros vendimos. Es cuántas personas, al llegar a su casa cada noche, viven mejor porque nosotros la construimos. Nuestro éxito lo medimos con sus sonrisas. Y nuestra ambición es que eso sea cierto en cada vez más ciudades del mundo: una marca global construida edificio por edificio, con paso firme y sin atajos.
GDC
Diseño que perdura. Palabra que responde. Arte de vivir.
